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Un Tsunami de conocimiento genético. Diario de Navarra 28-2-18

PorAdmin

Un Tsunami de conocimiento genético. Diario de Navarra 28-2-18

Artículo aparecido el Día de las EERR con información de la charla celebrada el pasado 23 en Civican

 

Un tsumani de conocimiento genético

El 85% de las enfermedades raras tienen un origen genético, y es necesario avanzar sus tratamientos. 

CHARLA SOBRE ENFERMEDADES RARAS Virginia González Muñoz (Asociación Síndrome de Williams-Gerna), Maite Pajares Gómez (Asociación Española Narcolepsia- Gerna), Maite Oscoz Lasheras (Gerna), Isabel Navarrete Molino (Gerna), José María Casado Aguilera (Asociación Retina Navarra- Gerna- FEDER), Esther Vicente Cemboráin (registro enfermedades raras ISP), Mª José Casado Aguilera (Asociación Retina Navarra- Gerna), Amaya Sanz Garde (Gerna), Cristina Sinués Vallés (Gerna), Ana María Urueña Serrano (máster en salud pública de la UPNA), Yolanda Marco Rubio (Gerna) y Berta Jimeno García (Gerna). Detrás (izda a dcha): Israel Echeverría Ortega (voluntario Gerna e investigador), Ángel Alonso Sánchez (especialista en genómica del Complejo Hospitalario de Navarra- Navarrabiomed), Rafael Aldave Arregui (departamento terapia génica del CIMA) y Juan José Martínez Chavarren (Gerna).

SI el 85% de las enfermedades raras tienen un origen genético, un defecto en los genes, está claro que hay que volcarse en su conocimiento para avanzar en los tratamientos. Pero, en estos momentos, la cantidad de información disponible tras el proyecto ‘Genoma Humano’ y aplicando las nuevas tecnologías de secuenciación masiva, que permiten estudiar muchos genes a la vez, es de tal magnitud que ni siquiera los especialistas pueden analizarla en su totalidad.
“Nos han dado la biblioteca de Alejandría sabiendo leer cien palabras”, explicó Ángel Alonso, médico del servicio de Genética del Complejo Hospitalario de Navarra, durante el coloquio ‘Construyamos el hoy para mejorar el mañana’. La charla, organizada por el Grupo de Enfermedades Raras de Navarra (Gerna) con motivo del Día Mundial, tenía por objeto conocer de primera mano investigaciones que se están desarrollando en Navarra en torno a estas enfermedades.
Y si algo quedó claro es que información hay. Otra cosa es cómo manejarla e interpretarla. “Nos viene un tsunami”, añadió el experto. “Tenemos que digerir esta información. No nos podemos lanzar a hacer estudios a todos los pacientes”, dijo. De ahí el proyecto de investigación NAGEN-1000, que ha promovido el servicio de Genética del CHN junto a Navarrabiomed y en colaboración con el CNAG (Centro Nacional de Análisis Genéticos), el CIBERER (Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras) y la empresa tecnológica Nasertic.
La idea es estudiar mil pacientes con un objetivo: tener el mejor diagnóstico posible. “Cuanto más sepamos, mejor diagnóstico y mejor tratamiento”,explicó. De hecho, en el ámbito de la discapacidad intelectual en los años 80 únicamente se podía establecer un diagnóstico de la causa en el 5% de los casos y ahora se llega al diagnóstico exacto en un 42%.
MILES DE VARIANTES
“Cada uno tenemos millones de variantes candidatas a explicar problemas de salud”, añadió. La información llega a tal punto que los especialistas ven pacientes con alteraciones genéticas que no explican su enfermedad e incluso hallan alteraciones que no producen aparentemente enfermedad. “Antes pensabamos que un gen causaba una enfermedad genética y cuando estaba alterado causaba la enfermedad. Conforme tenemos estudios más amplios vemos que no siempre una alteración genética causa la misma enfermedad y no siempre una enfermedad está causada por la misma alteración genética”.
El estudio, explicó, compara la información genética del paciente con un genoma de referencia, define las variaciones normales y ve qué alteraciones están asociadas con la enfermedad. Una vez obtenida la información, si puede explicar la alteración y llegar a un diagnóstico se incorporará en la historia clínica del paciente. Por contra, ante los denominados ‘hallazgos incidentales’, que no explican el problema, el paciente elige los pasos siguientes: si quiere una interpretación del riesgo de padecer una enfermedad en el futuro (cáncer…), si hay riesgo de tener hijos con una enfermedad grave, si las variantes genéticas suponen un riesgo ante posibles tratamientos o medicamentos, etc. “Todo se lleva a cabo en la consulta de consejo genético”, apuntó el especialista. Y siempre con el objetivo en mente de lograr “el mejor diagnóstico posible”.
EL LIBRO DE COCINA
“Si un paciente está bien diagnosticado y la mutación que sufre es la causa de su enfermedad, a medio o largo plazo es posible que la terapia génica sea una opción para curar la enfermedad”,añadió durante la jornada Rafael Aldabe, investigador del laboratorio de Terapia Génica del CIMA.
La terapia génica ya está llegando a los pacientes. Pero la realidad es que todavía a cuentagotas. “Hay que ser optimistas, pero también pedir paciencia”, apuntó. Teniendo en cuenta que el 85% de las enfermedades raras se asocian a una mutación genética, los tratamientos encaminados a corregir este problema, como la terapia génica, son “esperanzadores”. Básicamente, “si una enfermedad está causada porque hay un gen que no funciona, lo corregimos y la curamos”, dijo.
Pero, ante todo, lo primero es la información. Esa que ahora bulle en los laboratorios. “El genoma es como un libro de cocina donde tenemos todas las recetas. Cada una tiene sus ingredientes y se mezclan”, explicó didácticamente Aldabe. Las combinaciones de genes y proteínas de cada individuo dan lugar a lo que somos. “Pequeños cambios en la receta es lo que hace que seamos únicos y diferentes”, dijo. El problema reside en que, de vez en cuanto, el cambio es grave y causa una enfermedad. Es como si en vez de 20 gramos de chocolate en una receta se indica que sean 20 kilos. Aunque todo lo demás sea igual y esté correcto ese único cambio causa el problema.
Con la terapia génica, los expertos identifican el gen defectuoso e introducen uno nuevo que corrige el defecto. Esta intervención se puede realizar en el laboratorio, extrayendo la célula, corrigiéndola e introduciéndola de nuevo por ejemplo para que ataque células cancerígenas; o en el interior del organismo. En este último caso se emplean virus manipulados en el laboratorio para que no sean dañinos en los que se introduce el gen adecuado.
Según Aldabe, ahora se está ensayando esta terapia en la enfermedad de Wilson, causada por la alteración de un gen que provoca la acumulación de cobre en el hígado. Pero, a medida que mejore la técnica la esperanza es que se pueda utilizar en otras enfermedades raras. Ahora mismo ya hay resultados en hemofilias y están en estudio la enfermedad de Dravet o la citrulinemia, entre otras.

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